Lo académico y lo visceral
- lauranunez1
- May 27, 2023
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Updated: May 29, 2023
Por un lado, el estilo académico se adhiere a un mundo ficticio y reglamentado que se ha desarrollado en el transcurso de la historia con la síntesis del legado arquitectónico de sociedades pasadas. Es la arquitectura que se explora y enseña en la educación formal en la arquitectura ya que sus elementos se mantienen fundados en estándares que han dado forma las idiosincrasias de las sociedades contemporáneas. Por otro lado, la arquitectura visceral es la que se desprende de estos estándares y reglas para evocar la emoción y la innovación. Este estilo se funda en lo irracional e interpone la belleza orgánica a una artificial.
Cuando analizamos el concepto de lo visceral en el arte podemos aludir a la obra de Étienne-Louis Boullée. Esta se caracteriza por su búsqueda de lo sublime en paisajes imposibles e inconstruibles, creando escenarios que apelan a la emoción y la imaginación. Se nutre de un vocabulario clásico e irrealista. Al ver que el dibujo le permitía expandir los límites del espacio idealizado, más que la practica arquitectónica, para evocar lo sublime, su obra representa una crítica y una aspiración, la exploración del sentimiento mediante el diseño espacial. Así hizo para el Cenotafio para Isaac Newton, vemos esa sublimidad en una composición minimalista y monumental. El movimiento del romanticismo buscaba justo esto, un ideal estético que permitiría la transformación cultural. En la actualidad vemos como algunos de esos ideales se desarrollan en la obra de arquitectos como Gehry, representando otra interpretación del diseño visceral. Aquellos que ven la arquitectura como una intervención visceral perciben al edificio como una escultura antes que un espacio funcional. Este regreso a la imaginación podría ser otra manera de estudiar el espacio y un nivel alto de experiencia. Nos lleva a redefinir límites y entender que estos no existen en lo visceral. Al evocar monumentalidad, los dibujos de Boullée presentan una arquitectura que excede la lógica de la religión.
Con la revolución industrial los románticos realizan una “reconstrucción de la naturaleza y el mito”. En respuesta a este movimiento, Wagner establece un “dialecto de regresión y progreso” que se destaca en una síntesis de lo natural y las maquinas. La Escuela de Beaux Arts, a pesar de academizar la arquitectura de una época, representa un momento en que se quebrarían esquemas que anteriormente regia la arquitectura. La revolución industrial, la cual demandó la innovación en todas las áreas, le abrió el espacio a la arquitectura de responder, generando un estilo que sintetiza lo clásico y lo ornamental en un formato adecuado a los cambios sociales que se estaban conllevando. Por otro lado, la École Polythecnique de Durand se enfocaría en la funcionalidad de los espacios y modulación programática, estableciendo estándares por los que regirse estrictamente. El diseño de la académica y la practicidad de esta doctrina dentro de la arquitectura se basa en la idea lógica y sistemática. En qué cree en maximizar sistemas de composición y dominar tipologías. Esta filosofía la representa la carrera y obra de Jean-Nicolas-Louis Durand. Basa su filosofía arquitectónica en su valor utilitario y económico, racionalizando el entrenamiento tradicional para modular estéticas, simbolismos y escalas. Los valores pragmáticos en su práctica representan una arquitectura “como un sistema cerrado que sometería el lenguaje formal a procesos lógicos”.




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